Widow’s Bay es una de las sensaciones del año. Lo nuevo de Apple TV es la clara favorita a llevarse la estatuilla a mejor serie comedia. Es una especie rara. Es una serie de terror con tintes cómicos. Esto no la hace especial, pero si interesante. A medida que la serie va avanzando va reduciendo un punto la comedia y subiendo el terror. La serie va acumulando tensión, va planteando interesantes cuestiones morales, y va enganchándote.
Lo primero que me llama la atención es que los personajes, que a simple vista parecen una vez más estereotipos básicos que sirven para llevar la historia, tienen mucha más miga de la que parece a simple vista. Y esto lo consigue porque tienen evolución. Evolución fina y y trabajada, no tosca y obvia, algo que es difícil de conseguir, y que lamentablemente no vemos a menudo.
Para conseguir esto, Widow’s Bay se apoya en un trío protagonista de altísimo nivel. Sobre todo Matthew Rhys, el protagonista, que está a un nivel inmenso. Está perfectamente escudado por Stephen Root haciendo del típico alcohólico que intenta avisar de que algo no va bien en el pueblo y, sobretodo, por Kate O’Flynn, que da una masterclass de expresión facial.
La serie tiene todos los típicos tópicos básicos, pero los junta todos con maestría y les da una vuelta. Incluso tiene el típico episodio de esta semana no os voy a dar lo que estáis esperando, os voy a dar algo totalmente diferente, y es uno de los mejores.
Como digo, la serie va ganando con cada episodio hasta los cuatro últimos en los que la tensión se dispara hasta llegar a un final extremadamente satisfactorio, y lo hace amagando con que te van a contar una cosa para contarte otra… ¿o tal vez no?
Widow’s Bay me parece un soplo de aire fresco y, de momento, seguramente sea lo mejor que he visto este año, demostrando -una vez más-, que Apple TV es a día de hoy el servicio de streaming que más calidad tiene en sus producciones propias.
Widow's Bay
