La segunda temporada de The Gentlemen regresa a Netflix estirando un chicle que empieza a perder su sabor. Tras el arrollador éxito de su debut en 2024, los nuevos ocho episodios expanden el imperio del cannabis subterráneo hacia una escala internacional, pero lo hacen a costa de la diversión desenfadada que hizo destacar a la primera entrega, dejando un sabor de boca a “un Guy Ritchie algo flojo” y un aprobado justo.
El principal problema de esta continuación radica en su drástico y cuestionable cambio de tono. La serie abandona la comedia negra de enredos rítmicos y violencia estrafalaria para abrazar una madurez solemne que no le termina de sentar bien. Al intentar emular una atmósfera criminal seria y pomposa, la narrativa se vuelve por momentos monótona. Gran parte de esto se debe a la propia evolución de Eddie Horniman, quien ha dejado de ser aquel aristócrata acorralado que intentaba desesperadamente salvar a su familia para convertirse en un hombre que ahora disfruta plenamente del poder corporativo. Al perder esa urgencia de supervivencia y ese peligro constante, el pulso de la historia se resiente notablemente.
Guy Ritchie ofrece una dirección mucho más contenida y menos juguetona, lo que termina por revelar cierta fatiga en la construcción del ritmo. En lugar de los caóticos e impredecibles desvíos del entorno británico original, la trama se sumerge en una especie de burocracia del crimen. Los pactos internacionales en lujosas villas y las complejas alianzas con la mafia italiana sustituyen la adrenalina callejera por reuniones de negocios excesivamente estructuradas. Incluso la relación entre Eddie y Susie Glass se ve afectada por este monótona; aunque la química entre ambos sigue siendo innegable, sus dinámicas de desconfianza mutua y alianzas corporativas empiezan a sentirse circulares, repitiendo esquemas que ya vimos en la primera tanda de capítulos sin aportar una verdadera frescura.
Con la tercera temporada ya confirmada oficialmente por Netflix, el final de esta tanda deja las cartas boca arriba. The Gentlemen se dirige irremediablemente hacia una guerra absoluta por el trono del imperio, priorizando la construcción de una franquicia a largo plazo antes que el cuidado de un guion verdaderamente afilado. Para los fans que buscaban el ritmo frenético de Snatch o Lock & Stock, esta tanda de capítulos se queda a medio gas: un entretenimiento correcto y elegante para pasar el rato, pero que carece de la genialidad salvaje a la que el director nos tenía acostumbrados.
The Gentlemen
