Para los que crecimos viendo al pobre Wile E. Coyote comprar imanes gigantes, cohetes defectuosos y desintegradores moleculares que siempre terminaban explotándole a él, esta película es una catarsis. La trama nos sitúa en una sala de juicios. Harto de sufrir quemaduras de tercer grado y caídas libres desde acantilados por culpa de productos defectuosos, el Coyote contrata a un abogado humano bastante mediocre y con mala suerte (interpretado de forma divertidísima por Will Forte) para demandar a la todopoderosa corporación Acme.
Del otro lado del estrado está el mismísimo John Cena, haciendo de abogado corporativo despiadado, robándose cada escena en la que sale con su habitual carisma caricaturesco. El juicio no es solo por daños físicos; es una batalla legal divertidísima que mezcla actores de carne y hueso con dibujos animados clásicos al más puro estilo de ¿Quién engañó a Roger Rabbit?.
Lo mejor de la película es que no se toma a sí misma en serio, pero respeta al máximo la esencia de los Looney Tunes. Ver al Coyote comunicándose mediante carteles en un tribunal mientras su abogado intenta explicar por qué un “Yunque Acme” no cumple con los estándares de control de calidad es pura comedia cinematográfica.
Si estás buscando una película para desconectar el cerebro, reírte un buen rato y ver cómo la nostalgia de tu infancia se convierte en un drama judicial satírico, esta es tu opción ideal para el fin de semana.











