Si la distopía va a llegar esta película es un ejercicio de resistencia y un manual para
supervivientes al holocausto digital. Gore Verbinsky vuelve al punk con el que empezó
como director de videoclips para Bad Religion, NOFX y L7 para después de ocho años de su
última película, La Cura del Bienestar, entregarnos esta cinta con espíritu y forma
underground de “ciencia no ficción” que funciona como una narrativa de alerta y ejercicio
de despertar colectivo ante la alienación tecnológica.
El reparto es grupal en el que todos los personajes tienen en común que no encajan
emocionalmente en el presente que se nos vende ni encuentran respuestas a su vacío
existencial rodeados de móviles y supuestas “inteligencias” artificiales. El protagonista de
la trama se presenta como un Sex Pistol que escupe al presente después de haber visto
el futuro y al que su tenacidad en salvarnos no le impide ver el caos en el que vivimos.
La trama argumental a ratos funciona como un videojuego lowcost en el que predomina el
objetivo por encima de la forma, destapar el muestrario de los horrores del scroll infinito
que encarcela las mentes del siglo XXI y del futuro que acecha. La fotografía es sucia y
feísta, como un clip de los noventa de una banda punk rock de California y por encima de
todo la película es un puntapié con chupa de cuero a un presente de unos y ceros.
Apaga el móvil, Únete, No mueras.
