El Día de la Revelación es una nueva aventura en el mundo de la ciencia ficción de Steven Spielberg, y como en los casos anteriores, es una buena película, pero no consigue llegar al nivel de Encuentros en la Tercera Fase.
En esta ocasión juega mucho con el concepto de si la humanidad estaría preparada para afrontar la revelación de que existen los extraterrestres, pero en realidad es un tema mucho actual, porque el verdadero dilema, sin entrar en mucho detalle, se encuentra en las atrocidades que puede llegar a cometer el ser humano. Lo mejor de la película es que tampoco se esconde ni tiene miedo de tomar decisiones -de hecho, me esperaba que la película acabara como diez minutos antes de lo que lo hace, precisamente porque estaba seguro de que no iría tan lejos.
La película tiene un ritmo genial, con una sensación de persecución constante. Esta dirigida con la maestría y el sello propio de un Spielberg que parece que hace va con el piloto automático. A nivel de reparto, Josh O’Connor, Emily Blunt y Colin Firth cumplen sobradamente con lo que pide la película sin más florituras.
En definitiva, una película entretenida, que te puede hacer pensar hasta el punto que tu quieras -desde absolutamente nada hasta reflexionar sobre la existencia humana-, bien dirigida, y que demuestra el gran estado de forma de la ciencia ficción aunque no sea un formato muy actual, y que quizás cueste digerir a más de uno.
No cabe duda de que no nos encontramos ante la peor película de la temporada, pero sí podemos afirmar categóricamente que ha resultado ser la producción más decepcionante del año. Al enfrentarse a una propuesta de ciencia ficción orquestada por el mismísimo Steven Spielberg y liderada en pantalla por la siempre magnífica Emily Blunt, el listón estaba por las nubes. Lo lógico era esperar un largometraje que encantara y marcara época; desgraciadamente, la realidad en la sala de cine ha sido radicalmente distinta.
El filme es entretenido a secas, pero adolece de un fallo grave en su estructura de suspense: no consigue mantener al espectador en tensión ni logra atraparlo de esa manera adictiva que te impide apartar la mirada de la pantalla. A pesar de los esfuerzos de su reparto coral (donde también figuran Josh O’Connor y Colin Firth), el metraje se percibe excesivamente largo y estirado. Para colmo de males, cuando la trama finalmente desemboca en su clímax y se desvelan los esperados extraterrestres, la propuesta tropieza por completo. En lugar de fascinar, ese tramo final se atraganta y se termina haciendo una auténtica bola narrativa.
No se trata de prohibir su visionado ni de decir que no haya que verla bajo ningún concepto. Sin embargo, teniendo en cuenta las herramientas técnicas de hoy en día, una superproducción de este estilo y con semejantes talentos implicados podría —y debería— haber sido muchísimo mejor. Al menos, eso era lo mínimo que los amantes del género esperábamos de un regreso de Spielberg al mundo alienígena.
En definitiva, El día de la revelación no justifica el esfuerzo de organizar una salida cinematográfica. Es una obra menor que perfectamente puedes ver en tu plataforma de streaming favorita cuando tengas un rato libre, ahorrándote el dinero de la entrada y el viaje al cine. Una oportunidad perdida que se queda a medio gas.
