El regreso del icónico doble de acción de Érase una vez en… Hollywood ha provocado un choque creativo de primer nivel en la industria. El cineasta David Fincher ha confesado públicamente los drásticos cambios que aplicó al guion de ‘Las nuevas desventuras de Cliff Booth’, el cual fue escrito en su totalidad por Quentin Tarantino. El realizador de Seven desveló que el borrador entregado por Tarantino superaba las 230 páginas de extensión, una cantidad desmesurada de material que, según el propio Fincher, “albergaba en realidad dos largometrajes distintos” comprimidos en un solo texto.
Con el objetivo de otorgarle a la cinta una estructura sólida y un ritmo constante, Fincher pasó las tijeras sin rodeos, purgando unas 60 páginas repletas de desvíos narrativos y extensas líneas de diálogo. Gracias a esta intervención en la sala de edición, la producción final liderada por Brad Pitt se ceñirá a una duración más comercial y equilibrada de dos horas y veinte minutos.
Este proyecto ha puesto de manifiesto la colisión entre dos de las mentes más influyentes de Hollywood. El manuscrito original de Tarantino estaba profundamente impregnado por la literatura pulp y de misterio criminal, donde las conversaciones intrascendentes de los personajes son la prioridad. Por el contrario, la mentalidad de Fincher siempre se ha inclinado hacia la precisión visual y la tensión psicológica milimétrica, lo que hacía inviable un producto tan disperso. Fincher resumió la experiencia señalando que su misión fue encontrar el punto medio exacto entre las ideas de Tarantino, las exigencias de Brad Pitt y su propio criterio técnico.










