Hay eventos que no se limitan a unir estands con camisetas de superhéroes; hay sitios que funcionan como un jacuzzi al pasado. Cruzar los tornos de la San Diego Comic-Con de Málaga ha sido eso: volver a las tardes de meriendas delante de una tele de culo gordo, de soplar cartuchos de consolas y de volver a disfrutar del cómic que ya había leído 500 veces.
La primera sacudida nostálgica me la dio KITT con su majestuosa silueta negra, elegantes asientos crema y el escáner rojo recorriendo el morro al compás de ese sonido inconfundible. Ver entrar la sombra inmortal de Connor MacLeod y escucharle contar historias sobre su colección de espadas y su amigo español Sean Connery me lanzó de golpe al sofá de mi casa, para volver a saltar a la cocina de mi abuela viendo a MacGyver salvar el mundo con un envoltorio de chicle y un imperdible que llevaba alguien en el pantalón.
Apoderado de esa onda juvenil, el ataque a la zona comercial fue brutal: cómics de Superman, de Los Vengadores, de Venom, de Spider-Man… No podía parar de recorrer las cajas llenas de cómics grapados con olor a papel viejo, de reírme al encontrar la caja de los cómics «que solo pueden ver los listos». Rebuscar entre joyas clásicas de PlayStation, Mega Drive y Super Nintendo me devolvió la misma adrenalina que tenía cuando estaba seguro de que ese soplido era el bueno para arrancar la consola. Y como remate perfecto en la búsqueda del arcade perdido: una copia de una obra maestra del cyberpunk que cambió para siempre el anime y ahora pasará a ocupar un lugar de honor en mi estantería: Akira.
Pero la Comic-Con no es solo pasado: es el amor y la resiliencia que demuestran los fans con sus cosplays bajo un calor implacable, lo que le da un nivel extra de compromiso con todas las horas puestas en ellos. Es futuro al escuchar a Thanos presentar su nueva película —que me augura nuevas fobias—, a Visión contando hazañas de James Spader, o al impresionante tamaño de M’Baku aguantando las bromas del Guardián Rojo y Halcón. Es el sitio de las grandes revelaciones: si en San Diego aprendimos que Robert Downey Jr. sería Victor Von Doom, ahora gracias a Málaga sabemos que el estreno llegará el 17 de diciembre, un día antes de lo anunciado.










