El lanzamiento de cualquier disco de los Strokes es siempre un acontecimiento en el mundo del Indie Rock. Y más aún después de la salvajada de discazo que nos dieron con The New Abnormal.
Pero, ¿cumple Reality Awaits con las expectativas? Pues sí, y no. Empecemos por el elefante en la habitación. Hablando claro, a Julian Casablancas el tema del auto-tune se le ha ido de las manos. Un poco vale, pero practicamente todas las canciones abusan de él. ¿Es suficiente como para arruinar la experiencia? Para mí, no. Pero puedo entender que haya mucha gente para la que sea un deal-breaker.
El disco empieza con una tranquila Psycho Shit, que sería una canción inmensa sin auto-tune, pero sigue siendo muy disfurtable, y abre el camino para los que, para mí, son dos de las cuatros mejores canciones del disco. Dine N’Dash y Lonely in the Future. La primera, tiene un guitarreo infeccioso a cargo de Albert Hammond Jr., que va entremezclándose perfectamente con un Nick Valensi más grave, y una voz de Julian, bastante menos retocada, y una batería muy reconocible. Dine N’Dash ya de por sí sola haría que el disco valiera la pena, pero va seguida de Lonely in the Future, en un tema bastante clásico de los Strokes.
A continuación llega una de las canciones que ya habían presentado, Falling Out of Love, canción tranquila y que abusa del auto-tune, y en este caso sí me molesta bastante. Me deja con la sensación de que con una voz normal hubiera ganado muchísimo. Pero todo se perdona con lo que viene a continuación. Going to Babble On es una canción que podría tener en repeat una hora seguida tranquilamente. Cuatro minutos de guitarreo que se te mete en la cabeza y se queda allí a vivir, con Fab a la batería acompañando y, al igual que ocurre con Dine N’Dash, menos uso del auto-tune. El guitarreo final de la canción es un cierre perfecto, con un Julian tarareando muy fiel a su estilo.
Continuamos con el single. Canción divertida, no demasiado memorable, pero con una letra muy buena, criticando la sociedad consumista -Julian últimamente está muy reivindicativo-, y que incluye un momento que me encanta: Hemos estado expandiéndonos en nuestra grandeza / Construyendo futuras ruinas / Estamos construyendo castillos de los huesos de árboles muertos / Moldeados de las casas en ruinas del mar muerto.
Y entonces nos llega un cierre termendo con tres temazos. Empezamos con Liar’s Remorse, otra canción tranquila y terriblemente efectiva, con momentos brutales en una letra que habla de inseguridades, autosaboteo, y aislamento provocado por le mundo moderno: Esucha a la IA diciéndote qué hacer hoy.
Le sigue otra de las canciones que, particularmente, me han llamado más la atención, The Fruits of Conquest, algo bastante diferente a lo que nos tienen acostumbrado, pero que también resulta tremendamente pegadiza. Una vez más la voz está ultra-procesada, pero en este caso, no me molesta. El disoc cierra con Tyrants of the Mellow Moon, una canción buena, en la que también me sobra el auto-tune, pero se lo puedo llegar a perdonar.
¿Y cómo funciona la suma de todo esto? Para mÍ, funciona. ¿Han tomado decisiones erróneas? Muchas, y más que en otras ocasiones, especialmente a nivel de voz, pero igualmente es un disco muy disfrutable, muy Strokes y, aunque reconozco que no soy muy objetivo con ellos, es lo suficientemente bueno para que lo escuche una y otra vez. Tiene dos problemas claro. El primero es un tema de expectativas. The New Abnormal fue un disco brutal, su mejor trabajo desde el First Impressions of Earth y, Reality Awaits, a pesar de ser un buen disco, simplemente no está al nivel de su predecesor. El otro, como ya he repetido en varias ocasiones, es el auto-tune. Entiendo que Julian Casablancas, a lo largo de 25 años de carrera, discazos, himnos, y momentazos, se ha ganado el derecho de hacer lo que le de la gana y experimentar, pero está Voidzización de los Strokes a mí, personalmente, no me acaba de convencer.
Igualmente, toca celebrar que tenemos un nuevo disco de Strokes, más droga para un humilde junkee, y ahora sólo queda esperar escuchándolos a que llegue octubre, cuando vienen a España y podremos verlos. En mi caso, en Barcelona, tierra de los antepasados de Julian Casablancas.
The Strokes
Reality Awaits
